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Escritura alfabética de la lengua de signos española

Presentación

El objetivo de estas lecciones es mostrar, explicándolo paso a paso, el sistema de escritura de la Lengua de Signos Española (LSE) ideado en la Universidad de Alicante por el profesor Ángel Herrero Blanco, director de la Unidad de Investigación de Lingüística Aplicada a las Lenguas de Signos, y desarrollado en estrecha colaboración con Juan José Alfaro e Inmaculada Cascales, personas sordas especialistas en la LSE y en su enseñanza y miembros de la Unidad de Investigación.

Este sistema es el primer sistema de escritura alfabético de una lengua de signos que se basa en la fonología del signo y en el orden de procesamiento de sus sílabas. Al ofrecerlo a través de las once lecciones que forman este libro, hacemos una propuesta a toda la comunidad de signantes, una propuesta que sólo esta comunidad lingüística puede sancionar y hacer suya. Como vamos a ver, una escritura nunca es un producto natural ni espontáneo, pero si es adecuada se convierte, en manos de la comunidad lingüística, en un instrumento de comunicación y de estandarización de extraordinaria importancia.

Antes de comenzar las lecciones, es muy importante por eso saber en qué consiste la escritura de las lenguas, qué es lo que se escribe y para quién.

1. ¿Qué es la escritura?

Para entender qué es la escritura debemos ante todo cambiar la idea ingenua pero extendida de que la escritura es una copia, una reproducción exacta de la lengua. La voz de un magnetófono o la imagen de un video sí son copias de la voz y de la imagen reales, son como ellas; pero la escritura no es una copia. Es muy importante que entiendas esta diferencia entre la lengua espontánea y la escrita. Los sistemas de escritura de las lenguas habladas no son una copia de la voz, y este sistema de escritura de la lengua de signos española no es una copia de los gestos reales que se hacen al signar. Pero si el sistema de escritura es adecuado, al leer un texto de una lengua hablada o de una signada el resultado debe ser como el de una comunicación real.

Las lenguas se realizan con muchas variedades e infinidad de matices. La escritura, en cambio, consiste en una serie determinada de símbolos y en una reglas gramaticales específicas. Estos símbolos y estas reglas no representan directamente la comunicación real, sino la estructura de las lenguas. La misma palabra «escritura» significa en algunas lenguas «gramática». Por eso, para que una escritura sea válida, debe con sus símbolos y con sus reglas representar la gramática de esa lengua, y por eso para estudiar la escritura hay que estudiar también la gramática.

Al no ser una copia, la escritura hace falta aprenderla. Las lenguas son naturales y por eso se aprenden de forma natural, pero la escritura de una lengua no es natural, es artificial. Todas las escrituras se han inventado. La escritura no se aprende de forma natural, hay que «estudiarla». Hay que aprender los símbolos y las reglas de la escritura para poder escribir mensajes gramaticales y no series de símbolos que nadie entendería.

2. ¿Qué se escribe?

Al escribir, lo que hacemos es poner unos símbolos en un orden. En la escritura de la LSE, los símbolos que vamos a utilizar son los siguientes, siempre en este orden:

 

Es importante que te familiarices con ellos y que desde este momento retengas este orden en que escribiremos los símbolos: empezamos a escribir los símbolos de los Signos bimanuales, dejamos un espacio en blanco, y escribimos los símbolos del Lugar de articulación, después señalamos con un punto (.) si no hay contacto con el cuerpo, a continuación escribimos los símbolos de la Q configuración de la mano, los de su Orientación, y por último los símbolos de la Dirección de movimiento y de la Forma interior de movimiento.

¿Por qué estos símbolos? Porque representan los componentes distintivos de los signos y el orden de su articulación: en un lugar del espacio o del cuerpo (y en este caso con o sin contacto con esa parte del cuerpo), la mano activa o las dos manos adoptan una configuración con una determinada orientación y, en los signos dinámicos (la mayoría), realizan un movimiento direccional y/o una forma de movimiento interno. Para escribir bien la LSE deberemos saber cuáles son los símbolos de S, cuáles los de L, los de Q, los de O, y los de D y F (el único símbolo de C es el punto tras un L del cuerpo: indica que no hay contacto de la mano con el cuerpo, sino que la mano se coloca frente ese lugar sin tocarlo).

Con estos símbolos vamos a escribir la LSE. Pero fíjate: cada persona que signa lo hace de forma diferente a las demás; los grupos de amigos tienen signos propios, y lo mismo sucede en las familias, en las ciudades... Ahora bien, frente a esta variedad, la escritura debe ser la misma. Con estos símbolos representamos no una forma de signar particular, sino la que puede ser entendida por todos los lectores; no ‘nuestra’ LSE sino la LSE gramatical, porque con los símbolos representamos su sistema fonológico[1], y también sus valores morfológicos y sintácticos. Escribir no es «estudiar gramática», pero para comprender la escritura hacen falta nociones gramaticales, que iremos explicando poco a poco. Sólo en este sentido este libro es también un libro de gramática. Pero lo importante es que gracias a la escritura nos comunicamos a distancia y que con ella, si la comprendemos y la practicamos, podemos expresar a todos los lectores nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.

Igual que la voz puede tener matices expresivos muy variados, los signos también se acompañan de una expresión facial y corporal muy variada; estos matices expresivos no se representan directamente en los símbolos gramaticales. Pero en la escritura se emplean símbolos, como el espacio entre palabras o los puntos, que tampoco equivalen a nada en el hablar o signar reales.

Y es que hablar o signar, y escribir, son cosas diferentes. Si comparamos las lenguas habladas y su lengua escrita correspondiente, vemos que hay casos en los que una y otra son tan diferentes que casi resultan dos lenguas (como en el chino); casos en los que la escritura se aparta del registro oral, por ejemplo añadiendo símbolos gramaticales que no se leen (las desinencias de persona en el verbo francés, la «h» del español, etc.), o empleando símbolos que pueden ser leídos de formas diferentes (como en la escritura inglesa); y casos en los que la escritura, sin ser una copia, se ajusta más a la lengua, es más ‘fonológica’. El sistema alfabético de la LSE es un sistema fonológico: se lee con las manos y el resultado es bastante parecido a una signación real.

     Pero esto no debe hacernos olvidar que la lengua escrita y la lengua real son fenómenos diferentes.

3. ¿A quién se escribe?

Al hablar o signar, lo hacemos siempre con una persona o un grupo concretos: con una persona sorda o con una persona oyente; con un amigo o un extraño; con el jefe del trabajo, con un anciano...En cada uno de estos casos podemos cambiar nuestra forma de hablar o signar. Al escribir, también hacemos diferencias, pero estas diferencias se reducen muchísimo porque los símbolos y las reglas son siempre los mismos. Hay diferencias, pero leves; por ejemplo, al escribir a un amigo el registro escrito resulta más formal que al hablar directamente con él, pero si escribimos a un superior entonces emplearemos expresiones aún más formales.

Esto puede parecer una desventaja, pero no lo es. La escritura complementa la comunicación real, no la sustituye. Para escribir bien, es imprescindible signar bien. Y es verdad que la comunicación es siempre con otros, y que sin embargo escribimos solos; pero lo que escribimos vale para todos, porque la escritura es la misma y lo escrito permanece. Escribimos, por ejemplo este libro, para todos. Por eso la escritura tiene un gran valor. La ciencia, la religión, la historia, la filosofía...se escriben, y la escritura conserva su valor.

Estas tres cuestiones que acabamos de comentar brevemente (qué es la escritura, qué se escribe y a quién) son muy importantes. Reflexiona por tu cuenta en ellas.

Concluyamos esta presentación. Al aprender a leer y escribir una lengua, uno siente estar aprendiendo una dimensión nueva de esa lengua. Al hablar o signar, la comunicación es presente; al leer y escribir no, el pasado escrito está aún disponible y lo que se escribe puede llegar hasta el futuro. La comunicación escrita no es presente, es imaginada. Pero gracias a ello es universal y «verdadera», en el sentido de conservar el conocimiento humano.

Nota sobre los ejemplos visuales

Este libro va destinado a los signantes y a cuantos conocen la LSE. No es un libro para aprender LSE, sino para aprender su escritura una vez que se tiene un conocimiento suficiente de la lengua. Por eso, la reproducción fotográfica de los ejemplos es solo indicativa; de hecho, ningún sistema de símbolos gráficos (flechas, círculos, etc.) es suficientemente explícito como para que alguien que no conozca previamente el signo pueda realizarlo exactamente. En nuestro caso, hemos simplificado al máximo esos símbolos gráficos sobre las fotografías (incluso a veces no se da ninguno), limitándolos a unas indicaciones mínimas para que los signantes sepan de qué signo se trata.

Los signos escogidos en los ejemplos son signos que se emplean, son ejemplos reales, pero no son signos estandarizados. La LSE no está aún estandarizada. Por eso, puede darse frecuentemente el caso de que el lector crea que el signo correspondiente al significado escrito en español es otro, porque de hecho en su comunidad ese signo se realiza de otra forma. Esto no supone ningún problema para la escritura. Escribimos el signo fotografiado, que aunque no sea estándar es conocido por la inmensa mayoría de los signantes. Y si aprendemos a escribir, podemos escribir cualquier otro signo.

Por último, hay que advertir que siempre reproducimos en la fotografía el arranque del signo, su momento inicial. Los símbolos gráficos indican el movimiento realizado a partir de ese momento inicial.

Nota sobre los ejercicios

Los ejercicios que acompañan a cada lección son ilustrativos: pretendemos sugerir posibles actividades más que proponer ejercicios definitivos de autoenseñanza.

Agradecimientos

Este trabajo es resultado de varios años de investigación. El último contó con la ayuda GRE01-10, en la convocatoria del Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Alicante para grupos emergentes (del 1/09/01 al 1/09/02).

Desde que el sistema comenzó a ensayarse, y así a perfeccionarse, conté con el apoyo entusiasta y la colaboración de Juan José Alfaro Abellán e Inmaculada Cascales Ruiz, sin los que muchas de las decisiones tomadas hubieran adolecido de una perspectiva demasiado ‘oral’. Para ellos, ante todo, mi gratitud y mi reconocimiento por tantas horas de dedicación, por ser los primeros miembros de la comunidad sorda en aprender el sistema, y por haberle aportado tanto. También debo agradecer a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes su apoyo, así como a la Confederación Nacional de Sordos de España (CNSE) por la acogida que ha prestado a este sistema; en la CNSE fue bautizado como S.E.A. (sistema de escritura alfabético) y con el signo sòmia.óllry.

La realización fotográfica de los ejemplos del libro fue obra de Rafael Pastor, y los signantes que aparecen, y a los que les agradezco sinceramente su colaboración, Ana Peidro, Rubén Nogueira y Juan Caldera.

Por último, pero en primer lugar siempre, quiero dedicar este libro a Carmen Alemany Bay, que ha compartido conmigo todo este tiempo haciéndolo no sólo posible sino extraordinario.


[1] La teoría fonológica de la LSE ha sido expuesta en otros trabajos, especialmente en el artículo de A. Herrero y J.J. Alfaro «Fonología y escritura de la LSE», en la revista Estudios de Lingüística de la Universidad de Alicante, n° 13 (1999) pp. 91-116. Para un conocimiento de los distintos sistemas de escritura de la LSs que han circulado, ver el capítulo de Irma M. Muñoz «Sistemas de escritura de lenguas de signos. SignWriting y HamNoSys» en el libro de A. Herrero, Carmen Chapa y otros Signolingüística. Introducción a la lingüística de la LSE, Valencia, Fesord, 2001, pp. 157-167.

Escritura alfabética de la lengua de signos española

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